miércoles, febrero 02, 2011

El cuenco



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Hace tiempo leí una historia, escrita por un amigo, me gustó y a la vez me hizo reflexionar tanto, que quiero compartirla

Hace mucho tiempo. Un hijo se llevó a su padre a vivir a su casa. Este hombre estaba casado y además tenía un hijo pequeño. Todos los días se sentaban a la mesa a comer y cenar. El pobre abuelo por su edad babeaba, y emitía sonidos comiendo, y de tanto en tanto la gotilla de la nariz goteaba. Siempre con su pañuelo en la mano. Un día la mujer un poco escrupulosa y altiva, le planteó a su marido que a partir de ahora su padre comería en la cocina y si podía ser como era carpintero, el marido le hiciera un cuenco de madera y cubiertos. Así no estropearía su vajilla. El esposo todo entristecido se fue al porche de su casa, y empezó a tallar, día tras día. Cuando hubo terminado. Le servía la comida en la cocina, mientras ellos comían en el comedor. En el cuenco y con los cubiertos de madera. Un día llegó de trabajar y encontró a su hijo de 12 años tallando, se puso contento, sería carpintero como él. Se acercó y preguntó. ¿Hijo que tallas? Un cuenco para ti. ¿Para mí? Si así cuando seas mayor te haré lo mismo que haces con el abuelito.

Reflexión: Con la vara que midas serás medido y los hijos aprenderán lo que vean en sus padres, cuidemos bien a nuestros ancianos hasta su final.

Un beso os quiere Valle.



1 Comment:

Carlos De Niro said...

Hola amiga, por casualidad he encontrado tu blog lleno de reflexiones.

Tengo que decirte que he pasado un rato muy agradable leyendo tu magnifico blog.

Un saludo muy afectuoso

 
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