martes, octubre 09, 2007

Mi Santo Favorito





"San Martín de Porres, Fray Escoba". Santo Patrono de los pobres, de los mendigos y de los desposeídos, Nació en Lima en 1579. Era el hijo natural de Don Juan de Porres. A los 8 años lo reconoce su padre y lo lleva consigo a Guayaquil. Adquiere allí una educación que marcará su vida, y lo transformará en un intelectual, su padre era español y hizo de el todo un intelectual amplio y ávido de conocimientos. Regresó a Lima y trabajó con el barbero del barrio. En esos tiempos el barbero era odontólogo, farmacéutico, médico y cirujano. Aprendió entonces las artes de la curación. Martín acaparó la mayor clientela de Lima, los pobres, esos que él más quería. Su casa estaba permanentemente llena de menesterosos. Muchos se curaban con solo recibir una caricia del santo. A los 15 años abandona todo e intenta ingresar en el convento, muy amigo de Santa Rosa de Lima ingresa en el convento de Santo Domingo. Según las reglas de la orden no se admitían ni indios, ni mulatos ya que su padre era blanco y su madre negra tenía también su hermana menor que él, también mulata, por ello sólo lo admitieron como donado, sin votos, quiso las tareas más humildes; dentro del convento no tenía derechos, para ejercer los trabajos más bajos. Se convirtió en un esclavo voluntario. Nueve años estuvo barriendo, lavando, limpiando ”En casa de Dios” repetía. A los veinticuatro años, debido a sus méritos, lo hacen “hermano”, le dan derechos y beneficios. Hace aquí sus votos de obediencia, castidad y pobreza. Fray Martín no tenía nada propio. Nunca tuvo objetos nuevos. Su vestimenta era siempre de segunda mano. Usaba el calzado que otros desechaban, y dormía en el ropero de la enfermería, porque no tenía celda propia. Un gesto frecuente acompaña la vida del fraile, mete sus manos en las mangas del hábito y allí encuentra todo lo que necesita. En una terrible epidemia de viruela los enfermos lo rechazaban y Martín aparecía en varios lugares a la vez. En 1639 enfermó, visiblemente cansado, y murió unos meses después, siendo visitado por todas las autoridades de Lima.

Reflexión. Que ejemplo de humildad y de perseverancia hasta conseguir aquello que se propuso.

Un beso os quiere Mari

1 Comment:

Charo said...

¡Cómo nos unen las cosas desde la infancia! Recuerdo el día que cayó en mis manos un libro-cómic sobre Fray Escoba, también le admiré y le sigo admirando. Tenemos tantas cosas y tantas vidas en común para llenar una eternidad.

 
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